Historia- Mi único amigo


Me desperté sobresaltado, bañado en sudor. Otra vezaquel sueño. Llevaba un tiempo soñando lo mismo una y otra vez: un cuervo que picoteaba mi cadáver. Siempre he tenido sueños de ese tipo, desde pequeño, y llegó un punto en que mis padres me prohibieron ver películas de miedo, mis favoritas. Como aparte de las películas de terror no había nada interesante en la tele, dejé de verla. Empecé a salir a la calle, y como no tenía amigos me entretenía dándole de comer a las palomas. Un día vi entre ellas un cuervo negro, e inmediatamente me sentí atraído por él: nunca había visto un pájaro tan hermoso. Desde ese día, el cuervo vino todos los días, y poco a poco nos hicimos amigos. No sabía como, pero él me entendía y yo le entendía a él. Les hablé hacerca de mi "don" a los compañeros de clase, pero me insultaron: "¡Timmy, eres un pirado!", "¡Niño pájaro!". Pero mi suerte no duró mucho. Un día Filiberto (así llamé al cuervo) se fue, y no volvió hasta pasadas tres semanas. Pero no estaba solo. Traía consigo a una compañera, a la que yo llamé Natalia. Un tiempo después tuvieron polluelos, y Filiberto ya casi no tenía tiempo para estar conmigo.

"Todo por culpa de Natalia", pensaba para mis adentros. Para colmo, Natalia propuso mover el nido de mi casa al bosque. Eso era demasiado. Encima quería separarme de Filiberto, mi único amigo. Enloquecí de ira, y decidí quitarme de encima a Natalia. Por la tarde, mientras Filiberto buscaba la cena, me acerqué a su nido y le dije a Natalia:

"Natalia, preciosa, ven que te quiero enseñar una cosa."

Ella bajó, y cuando la tuve al alcance de mi mano, le golpeé con una piedra que guardaba en el bolsillo. Ella, que en el fonde se lo esperaba, se apartó y solo conseguí darle en el ala. Con las pocas fuerzas que le quedaban, llegó a duras penas a su nido, lejos del alcance de mis piedras. Intenté trepar al árbol, pero era muy difícil y además se hizo de noche. En mi pueblo hacía un frío terrible de noche. Necesitabas al menos dos mantas gruesas para no pasar frío. Yo llevaba pantalones cortos y una camisa de verano. Al cabo de un rato empezó a nevar.

 

"¡Qué suerte!", pensé. "Con estos siete gusanos podré alimantar a mi familia un par de días. Espero que esten bien, esta nieve me ha pillado por sorpresa y llegaré un poco tarde a casa." Cuando llegué, había parado de nevar, vi a Natalia picoteando un bulto cubierto de nieve que me resultaba familiar. Además, tenía el ala en una postura extraña.

"¿Qué te pasa en el ala?", "¿Estás bien?", fueron algunas de las preguntas que le hice. Entonces descubrí que aquel bulto que me resultaba tan familiar no era otro que el cuerpo inerte y congelado de Timmy, mi único amigo.

  • Mateo Periago
  • 03/10/2016 19:56:51
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